Redes de conocimiento

Nuevo periodismo y redes de conocimiento. La revista en.red.ando.

Luís Ángel Fernández Hermana - @luisangelfh
15 octubre, 2015
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Por un momento, imagínese que usted es periodista y usa esos argumentos en un periódico para defender la publicación de su artículo. ¡Publicar no lo que le interesa al medio, o lo que le preocupa a la empresa del medio, sino lo que podríamos denominar como “bienes de comunicación” consensuados con sucedáneos de periodistas exteriores al medio! La primera respuesta que le darían sería: “¿Pero tú quieres escribir sobre lo que te da la gana o hacerle caso a gente cuando menos inexperta?” Ojito con lo que dice a continuación, porque está usted exactamente en la raya que marca la frontera entre el periodismo y el periodismo digital, o entre el periodismo tradicional y… el periodismo transgresor que promovió la Red.

Bien, en algunos casos, teníamos que explicar o guiar a estos miembros exteriores del equipo de redacción de la revista que no queríamos artículos al uso, contando lo mismo que ya estaban contando otros medios, más que nada porque ya había suficientes receptáculos digitales -o en otros formatos- para esa clase de trabajos. Por ese camino nos vimos obligados a organizar un equipo de contenidos, que coordinó Karma Peiró. Pero, en general, los miembros exteriores solían entender de golpe por qué podían intervenir en la revista en.red.ando, escribir para ella y sobre qué tenían que escribir. Sin necesidad de un director o un consejo de redacción que constantemente les marcara el territorio. Algunos nos decían que esto nos acercaba a los foros. Pero no éramos un foro, en realidad no teníamos uno. Simplemente era la primera vez en Internet que aparecía la estructura de un nuevo medio de comunicación, de una nueva forma de hacer periodismo en un contexto tan inexplicable como el entorno digital. No tenía nada que ver con las iniciativas en las que han enterrado millones de euros o dólares cabeceras insignes del periodismo mundial poniendo, de paso, en riesgo su propia supervivencia. Y esto pasaba en Barcelona, en 1997.

Iniciativas así se podían hacer entonces (y resulta casi imposible de hacer ahora sin un considerable derroche de voluntad, adrenalina y dinero, entre otras cosas que afectan a la salud y a la billetera) porque en aquel entonces apenas había nacido, crecido y madurado el marketing digital. Por tanto, los internautas escribían artículos sobre lo que les interesaba, les preocupaba o necesitaban confrontar para saber más. Eran artículos informativos, investigados, con una fuerte impronta transversal, no jerárquica. Nosotros sabíamos, caminando a tientas, que en.red.ando era una revista electrónica basada en un periodismo nuevo, el denominado periodismo digital, no porque se publicaba en la Red, sino porque la forma de hacerse, la metodología aplicada y los resultados obtenidos, para nosotros y para los internautas, permitía hablar de que era otra forma de hacer periodismo. En aquellos años, no existía ningún medio de comunicación parecido en Internet. Sí mucha discusión sobre cómo debería ser, sí muchas experiencias novedosas de transposición de medios tradicionales a la Red utilizando varios de los potentes elementos del ámbito virtual. Fue y es el caso, por ejemplo, de Vilaweb, cuya legítima aspiración, como dijo innumerables veces su director Vicent Partal en actos públicos, era superar a La Vanguardia y convertirse en el medio de referencia en catalán, con las similitudes clásicas de portada y secciones fácilmente reconocibles por cualquier lector. En una fase de experimentación más avanzada, le ha añadido los blogs, algo que han copiado muchos medios sin cambiar sus elemento esenciales, a pesar de que han abierto caminos interesantes e innovadores.

Nosotros nunca quisimos ser el medio de referencia de nadie ni de nada, sino un espacio de experimentación, de descubrimiento, de análisis, de investigación, de reflexión, de generación de conocimiento en un territorio nuevo y misterioso, que nos permitiera ir abriendo caminos nuevos, innovadores, incluso aunque no lo supiéramos o nos equivocáramos en nuestras apreciaciones. Eso está explicado con mayor claridad en los tres volúmenes de Historia Viva de Internet porque su contenido está escrito a medida que avanzábamos.

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