Educación XXI

Tecnologías de la mente. Las formas de la mediación del aprendizaje

Miguel Ángel Pérez Álvarez
6 Mayo, 2015

Colegio de Pedagogía, Facultad de Filosofía y Letras, UNAM

Resumen. Este trabajo se ocupa de reflexionar sobre las formas que asume la mediación del aprendizaje en el contexto de las nuevas tecnologías de la mente. Se ocupa de revisar cómo se perfila un nuevo modelo cognitivo a partir del contexto cultural hiper “tecnologizado” que se ha construido sobre la base de tecnologías electrónicas e Internet.

Se revisan: una categorización, las “tecnologías de la mente”, y tres formas de mediación tecnológica del aprendizaje: la visualización, las tecnologías de la conversación, y el “coding” o programación de computadoras. El propósito esencial es revisar el impacto que tiene en el modelo cognitivo de los seres humanos la aparición de las tecnologías digitales, especialmente en el ámbito educativo y en particular en la educación superior. En particular es una reflexión sobre la forma que adopta este cambio de paradigma cognitivo en la región latinoamericana en general y en México en particular.

Las tecnologías de la mente

Hace poco leí una nota ([1]) sobre una mujer que un día ya no pudo mover los brazos ni las piernas. Después de años de malos diagnósticos por fin un médico determinó que la aquejaba una enfermedad muy extraña denominada “degeneración espino-cerebral”. Año y medio después de este terrible diagnóstico, los doctores le insertaron dos electrodos en la corteza cerebral. Dos o tres veces por semana estos investigadores de la Universidad de Pittsburgh la conectan a un brazo robótico que ella controla con la mente.

Hace algunos años, a principio de los noventa, escuché la denominación de “tecnologías de la mente” para aquellas tecnologías que permiten potenciar las facultades intelectuales de los seres humanos ([2]). Así como la invención de las máquinas simples, y, más tarde, de las máquinas herramienta, potenció las capacidades físicas de los seres humanos, la aparición de las tecnologías que potencian y complementan la memoria, el cálculo, la visualización y la colaboración, potenció las facultades intelectuales humanas. Como un efecto colateral, quizá inesperado, las tecnologías de la mente introducen modificaciones en el contorno de la acción cultural del hombre y contribuyen a modificar su modelo cognitivo.

En 2006, Roger Bartra publicó su Antropología del Cerebro ([3])). Su análisis sobre las fronteras de la mente nos permitió reflexionar sobre la existencia de una acción mental más allá de los muros que nos separan del mundo exterior. Basado en las ideas de Robert Wilson y sus Boundaries of the Mind ([4]), Bartra nos propone la sugerente idea (que seguro no agradará como superación de la oposición entre natura y cultura) de que la mente y la conciencia se extienden más allá de las fronteras craneanas y epidérmicas que definen al individuo. El exocerebro se expresa a través de una conciencia que se extiende en el tiempo y se encuentra sostenido en un andamiaje (scaffolding le llama Wilson) ambiental y cultural externo. Esta concepción de la conciencia apuntalada con andamios culturales y ambientales de Wilson es similar a la de la autoconciencia humana y las prótesis culturales de las que habla Bartra.

Pero ¿cómo se transforma nuestra representación del mundo y nuestro modelo cognitivo por el contexto cultural? En su texto de Mind in a Designed World: Toward the Infinite Cortex ([5])), Jake Dunagan (2010) ha señalado que la ecología cognitiva sirve para comprender al cerebro en tres sentidos: contexto dentro del cerebro, contexto incrustado en el cerebro y contexto extendiendo el cerebro. Este ecosistema emerge de las interacciones del cerebro, nuestro cuerpo biológico, nuestra cultura, nuestras experiencias vitales, nuestras tecnologías y dispositivos, y los ambientes natural y construido. Nuestro cerebro en su plasticidad extrema se encuentra profundamente incorporado y comprometido como un artefacto psicosocial situado culturalmente. Nuestro cerebro supera sus limitaciones biológicas porque es una creación colaborativa de la experiencia, la cultura, la biología, la psicología y el contexto social. Cambia basado en las circunstancias y el contexto.

Las neurociencias en sus textos más recientes sugieren que la conexión cerebro-cuerpo modela la cognición, la percepción sensorial y las tecnologías. Un ejemplo interesante es cómo las emociones pueden afectar los procesos cognitivos. Otro ejemplo son los experimentos para “ver” con el oído, la influencia de la altura del techo de un aula en el aprendizaje, el trabajo en redes de colaboración, etcétera.

Pero hablemos del contexto cultural hipertecnologizado en la era de la Singularidad o de la posibilidad de la condición posthumana.

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